Si “la unión hace a la fuerza”, este sería un claro ejemplo que lo demuestra. Estos dos bailarines, se unen por causalidades de la vida, para descubrir que hay muchas similitudes que comparten. Este encuentro juntaría a estos dos provincianos de tradiciones gauchas y costumbres simples en un abrazo de tango lleno de raíces y fragancias del campo. Su baile apuesta por la improvisación, la sinceridad del momento, el encuentro honesto de uno con el otro. La búsqueda constante sin expectativas ni apegos. La apertura y predisposición necesaria que abre la puerta a la fluidez del momento. Un consciente “aquí y ahora”. Una danza temperamental, enérgica, en búsqueda y desarrollo, que refleja el amor por sus raíces folclóricas, por lo rítmico, por la tierra. Un baile que se forma y crece, al mismo tiempo que hace.
Anita y Adrian comenzaron desde pequeños sus estudios de danza, abarcando diversas disciplinas (danza clásica, ballet, folklore, contemporáneo, percusión, hip hop, ritmos latinos, afro, yoga, pilates y crossfit).
Actualmente, entrenan crossfit y combinan yoga y pilates para fortalecer su cuerpo.
En sus clases y talleres, se enfocan en la danza y la enseñanza del Tango Orgánico.
Movimientos naturales y fluidos con lógica biomecánica.
Reconocen su cuerpo como un medio de expresión de sentimientos y emociones, con especial énfasis en la conexión que se crea en el baile de pareja